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Ángel Flores: «La pandemia me frenó justo cuando empezaba a volar»

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Los nuevos valores del flamenco salen a la escena de la primera edición de Suma Flamenca Joven, el preludio de Suma Flamenca, en un ciclo de doce actuaciones organizado por la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid, que se celebra en la Sala Verde de Teatros del Canal hasta el 26 de septiembre. Hoy a las 19.45h será el turno del guitarrista madrileño Ángel Flores, que ha obtenido distintos premios de revelación artística, en una jornada en la que también actuarán la cantaora jienense Ángeles Toledano y la bailaora madrileña Rebeca Ortega.

¿Cómo han sido estos últimos meses para usted?

Regular. La pandemia me ha pegado de lleno en lo profesional y los personal. Ha sido nefasto pasar un año sin pisar un teatro. Y claro, con ese panorama hay momentos en los que te replanteas todo. Acababa de terminar el conservatorio, un año de estudios en Sevilla, un Máster de Análisis e Investigación del Flamenco en Cádiz, y cuando iba a empezar la vida profesional de verdad, parón en seco. Empezó cuando yo empezaba a volar. De pronto, no había trabajo para nadie.

Y en el mundo de los tablaos, la hecatombe ha sido tremenda.

Me fui a Sevilla buscando eso, meterme un poco en el mundo de los tablaos de allí, y al final nada. Ni uno solo.

Su concierto en Suma Flamenca Joven es el primero… ¿en cuánto tiempo?

El último que di fue en octubre del año pasado. Va a hacer un año ya. Me comunicaron lo de Suma Flamenca en enero, y desde entonces llevo preparándome a conciencia. Lo he pasado mal, pero sin esta propuesta lo hubiera pasado peor, porque al menos he tenido un objetivo claro durante estos meses. Me ha dado motivos para seguir luchando. Tengo muchas ganas, mucha ilusión, y también un poco de miedo porque ha pasado tanto tiempo sin tocar… Me acompañarán los hermanos Gamero a las palmas, y espero que la gente lo disfrute y sea un día bonito.

Nació y pasó su infancia en Torrejón de Ardoz, y ya con 14 años ganó el premio artista revelación en el Festival Madrileño ‘Al compás del Flamenco’ de 2012.

Sí. Empecé en una academia con Ricardo Sanchez y después con Pablo García. Después estuve acompañando a varios cantaores de por aquí.

Y su primer contacto ¿cómo fue? De familia no viene, ¿verdad?

No, mi familia no tiene nada que ver con el flamenco ni con la música. Todo fue porque unos amigos del pueblo de mi familia, Moral de Calatrava en Ciudad Real, tenían un hijo que había estudiado guitarra. Me la dejó un rato y desde entonces fue ‘quiero una guitarra, quiero una guitarra’, hasta que me la compraron. Mi madre creía que iba a ser un capricho pasajero, que me duraría un mes, pero luego coincidí con un cantaor con el que empecé a conocer los cantes. Y ahí ya no hubo vuelta atrás.

¿Se notó con soltura desde el principio? ¿O avanzar fue algo tortuoso?

Al principio, con once o doce años, era más jugar que otra cosa. También me gustaba sacar cosas que no fueran flamenco, como un divertimento. Pero con catorce años el cuerpo me empezó a pedir que le echara más horas, y ahí sí vi que tenía soltura para ir avanzando. Hice un curso con José Rojo que fue muy importante para mí, y empezaron a abrirse las puertas del flamenco para mí. Pero también hubo mucho trabajo, muchas horas y muchas ampollas, por supuesto.

Su concierto de hoy coincide con el día de la creación de la Fundación Paco de Lucía. Imagino que un referente total, obviamente.

Sí, para todo guitarrista él es un punto y aparte. Está él y lo demás. Le debo muchísimo, mi amor por el flamenco, por la música y por la guitarra se lo debo en gran parte a él. Nunca deja de asombrarme.<iframe width=»500″ height=»315″ src=»https://www.youtube.com/embed/O4Q6gfsZfmE» title=»YouTube video player» frameborder=»0″ allow=»accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture» allowfullscreen></iframe>

¿Le interesan las nuevas tendencias en el flamenco, tipo La Tremendita, Niño de Elche, etc…?

Pues sí, la verdad. Como no vengo de una ambiente flamenco ni he estado desde pequeño en las peñas, no siento el flamenco como algo familiar. Y eso no tiene por qué ser malo. El placer que me ha producido descubrirlo es lo que me ha llevado a seguir estudiándolo. Cualquier tipo de relación con la música me gusta, aunque lo que sienta más sea el flamenco. Pero no me gusta la etiqueta ‘guitarrista flamenco’, prefiero que me llamen ‘músico’. Todo lo que me aporte, le doy la bienvenida. No pretendo estar siempre dentro de los cánones del flamenco.

¿Qué planes tiene para los próximos meses?

En octubre me voy con el bailaor malagueño Borja Cortés a una residencia artística, durante dos semanas. Ángel Reyes, otro bailaor, pero de Córdoba, me ha encargado la música para su nuevo espectáculo. Y después tengo una grabación pendiente con Manuel Urbina, el actual guitarrista de Niña Pastori.

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