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El Cabo Noval, héroe de la guerra de Melilla, estrena imagen tras dos meses en obras

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Con rostro enérgico y en actitud de caminar hacia el campo de batalla, la estatua de Luis Noval Ferrao (1887-1909) observa y resguarda a los transeúntes de la plaza de Oriente y el Palacio Real. Después de 109 años en el enclave, el Cabo Noval estrena imagen –coincidiendo con el día de la Hispanidad– tras someterse a unas obras de restauración y limpieza que han durado dos meses.

Los trabajos, promovidos por la Dirección General de Patrimonio Cultural, se han centrado en el saneamiento de la «suciedad biológica y ambiental» necesaria para la conservación. En este sentido, se ha restaurado la pátina de la figura de bronce, eliminado la costra biológica de la piedra y los morteros en mal estado, se han reparado los elementos inestables, los aplacados de granito de las arquetas de iluminación y sellado las grietas. En la última fase, se ha proporcionado un tratamiento de protección al bronce para garantizar su mantenimiento y, en los próximos días, se colocará una verja perimetral que evite el contacto directo con el monumento.

El Cabo Noval, héroe de la guerra de Melilla, aparece en la figura –obra de Mariano Benlliure y Gil, uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX– vestido con traje de campaña, con el mosquetón al hombro y una manta enrollada en torno al pecho. Del cinturón, con el número 3 de su regimiento marcado en la hebilla, cuelgan cartucheras, puñales y una cantimplora. Como fondo, una bandera española desplegada con el escudo del reino en el centro, sostenida por una figura femenina que pretende conformar una alegoría de la Patria, subiendo por unos peldaños como símbolo de atracción por el soldado.

El pedestal sobre el que se sostiene está diseñado en piedra arenisca, con forma de pirámide truncada labrada y, en el lateral, casi invisible por la falta de mantenimiento, se vislumbra la escena de la caída de Noval, con soldados españoles disparando a las tropas enemigas. Sucedió la madrugada del 28 de septiembre de 1909 en la campaña de Marruecos. El militar estaba de guardia en la defensa del campamento del zoco el Had de Beni Sicar cuando fue apresado por fuerzas enemigas que se habían hecho pasar por españolas.

Noval logró avisar a sus compañeros de la intrusión, aunque le costó la vida. Ellos consiguieron defender el campamento y recuperar, posteriormente, el cuerpo del militar. Meses más tarde, se formó una ‘Junta de Señoras’, presidida por la Reina Victoria Eugenia, con el objetivo de financiar el monumento.

Fue Belliure y Gil el que recibió el encargo, inaugurando la escultura el 8 de junio de 1912 con el Rey Alfonso XIII. El artista, tras estudiar en Roma, recibió en 1900 junto a Sorolla la Medalla de Honor en la Exposición de París. En 1903 se instaló en Madrid, convirtiéndose en escultor «oficial» de la época. Su obra recupera ahora el lustre.

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