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Vértigo Vida inaugura su Centro de Recuperación de Adicciones en Barcelona basado en la integración urbana

El alcohol motiva el 44% de los tratamientos y el uso de hipnosedantes se ha consolidado como una «epidemia silenciosa» en una Barcelona que ya registra más de 29.000 nuevos casos anuales de ansiedad. Ante un sistema público saturado y un déficit crónico de profesionales que incrementa la patología dual, Vértigo Vida apuesta por la integración urbana y la exposición al entorno real como única métrica válida para evitar el fenómeno de la «puerta giratoria»

El alcohol se mantiene como la sustancia con mayor demanda de tratamiento en Cataluña (44%) , mientras que el uso no médico de hipnosedantes se ha convertido en una «epidemia silenciosa», ya que se ha triplicado entre 2005 y 2022, siendo un 65% más común en las mujeres que en los hombres.

El incremento de las cifras de adicción y consumo de sustancias se da en un contexto de epidemia de salud mental. Los datos son aplastantes y muestran una correlación clara entre salud mental y consumo de sustancias, lo que se conoce como patología dual.

  • La ansiedad como detonante: solo en el último año Barcelona registró más de 29.000 casos nuevos.
  • Incidencia aguda en los jóvenes: el Observatorio Social de la Fundación la Caixa revela que el 30,6% de los estudiantes catalanes afirma haber tenido pensamientos suicidas, y que un 10,6% de los casos ha derivado en un intento de suicidio.
  • Un sistema público saturado: la vulnerabilidad juvenil choca frontalmente con un sistema público que apenas cuenta con 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes (frente a la media de 18 de la UE o los 26 de la OCDE).

Desde la dirección de Vértigo Vida distribuyen la responsabilidad entre «unas instituciones públicas saturadas con listas de espera infinitas y una oferta privada que insiste en el aislamiento rural como cura, con el sobrecoste asociado que tiene la modalidad de resort«.

La apuesta de Vértigo es clara: reivindicar la autonomía del paciente para acabar con las «puertas giratorias» en un contexto en el que el encierro y el desplazamiento son la norma, apostando por una metodología híbrida de tratamiento a las adicciones y por un enfoque urbano.

El rigor de la propuesta se apoya en una síntesis clínica que profesionaliza el Modelo Minnesota —enfoque humanista grupal— integrándolo con la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), que aborda la reestructuración de los circuitos neuronales y patrones de comportamiento con un abordaje científico.

Este enfoque se basa en la reprogramación mental del paciente a través de una «disciplina bien entendida» basada en tres pilares:

  • Intensidad clínica: más horas de terapia especializada por euro invertido, eliminando costes de alojamiento de los centros tipo resort.
  • Neuroquímica del deporte: integración de rutinas deportivas en gimnasios para restaurar la dopamina y la autoestima de forma natural.
  • Soporte 24/7: red de seguridad permanente para intervenciones inmediatas en situaciones de crisis.

Así mismo, Vértigo Vida introduce el tratamiento de la coadicción a través de la terapia familiar como pilar fundamental de éxito. La coadicción es un patrón emocional en familiares que, en su intento de salvar al adicto, descuidan sus propias necesidades y alimentan involuntariamente el ciclo disfuncional de la enfermedad.

«No solo tratamos al individuo; tratamos al sistema familiar», afirman desde el centro de desintoxicación Vértigo Vida. El modelo requiere la implicación activa de los padres y/o familiares, superando el rol de observadores para convertirlos en agentes de cambio mediante terapias de familia y pareja integradas en el currículo semanal.

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