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La huella del K-pop en Madrid, una conquista con pasos de baile

Muchos se lo tomaron a broma cuando empezó a darse a conocer, pero el K-pop ya ha conquistado las calles de medio mundo y España, lejos de ser una excepción, se ha convertido en uno de los mayores epicentros de esta colorida concepción del pop. En su actual edición,
Veranos de la Villa
ha querido tomarle el pulso a esta arrasadora tendencia con un concurso que anima a la chavalada madrileña a convertirse en la próxima estrella del K-pop internacional.

Organizado por el Centro Cultural Coreano en España, el certamen batirá en duelo el próximo sábado —a las 21.30 horas, en el Patio Central del Centro Cultural Conde Duque— a diez grupos y solistas que mostrarán su talento en las categorías de baile y canto, con la dificultad añadida de que deberán interpretar su show en lengua coreana. Los seleccionados para la final competirán por premios de mil euros por categoría, y los ganadores conseguirán la oportunidad de optar a participar a la gran final que se celebrará en Changwon, donde cada año se celebra el Festival Mundial de K-pop, un género cuya implantación en nuestro país sigue siendo un misterio para muchos, pero que sigue acelerando una conquista cada vez menos silenciosa.

«Siempre he oído algo de K-pop en los eventos de manga y me gustaba bastante para bailar», explica Angie, una de las participantes. «Vi por primera vez un concurso de K-pop en un evento en Bulgaria y me impresionó mucho la emoción del público y la dedicación de los bailarines. En 2018 fui a mi primera fiesta de K-pop, y recuerdo que me di cuenta de que la gente se emocionaba especialmente cuando salía BTS. Luego volví a casa, los busqué por Youtube, ¡y ya no hubo vuelta atrás! Me pareció un sonido muy original y las coreografías me engancharon al instante».

Los miembros de Vixen’s New Line cuentan que sus primeros contactos con esta cultura fueron por diferentes medios. «Algunos de nosotros nos topamos por primera vez con el K-pop simplemente viendo vídeos en Youtube, o visitando eventos con temática asiática y viendo bailar a otras personas. Del mundo del K-pop nos engancharon muchas cosas, por no decir todo lo que lo diferencia de cualquier otro estilo de música: los ‘outfits’, los conceptos que tiene cada canción, lo elaborados que están los videoclips, pero sobretodo las coreografías, ya que muchos de nosotros llevamos bastante tiempo bailando».

Fenónemo fan
En Pony Squad, otro conjunto que opta a los premios de Veranos de la Villa, hubo quien lo descubrió por «un programa de televisión que había los fines de semana, en el que apareció un video musical de un grupo de K-pop. Me llamó tanto la atención y me gustó tanto, que saqué el teléfono con una aplicación que te decía quiénes eran ellos y qué canción era». Otra de sus integrantes tuvo su primer contacto cuando unos compañeros de su escuela de baile empezaron a hacer ‘dance covers’, otras gracias a sus hermanas, y por supuesto también hubo quien encontró su momento de epifanía en YouTube.

Pony Squad

ABC
El primer encuentro de Ina, otra chica participante en el concurso de este sábado, fue la canción ‘Genie’ de Girl’s Generation, un amor a primera vista catalizado por las ganas de encontrar alguien con quien identificarse. «Me atrajo mucho que un grupo de chicas cantara y bailara. La canción era súper chula, y dado que siempre me ha apasionado cantar, era una forma más para seguir explorando a nivel vocal».

En el caso de Pabloff Dance, fue un flechazo a la temprana edad de 12 años allá por 2009, cuando apenas se conocía nada sobre este movimiento en España. «Me interesé en la cultura nipona y me gustaba mucho una serie manga, en el cual uno de los openings más característico era una canción de DBSK, y ahí comenzó mi perdición», asegura el cantante. «Al estar viviendo en plena adolescencia, mi lado fanático salió a la luz y me empezaron a interesar tanto los grupos de K-pop como el país en sí, y ahí fue cuando mi sueño coreano empezó a nacer. A partir de ahí empecé a ver ‘Kdramas’, ‘Kbeauty videos’ e interesarme por el turismo de la península coreana. Pero actualmente mi admiración no es solo por la música ya que la historia nacional ha hecho que me interese mucho por este país, aunque esté a muchos kilómetros de distancia no encuentro mucha diferencia con nuestra historia española. Su tradiciones, folklore y la cultura son muy características en Corea, al igual que aquí, pero me llama tanto la atención que quiero ir a verlo y vivirlo, por eso he empezado a aprender el idioma, para aprovechar el momento al cien por cien».

Pabloff Dance

ABC
Algunos de los concursantes llegaron al K-pop a través de sus amigos, como en el caso de la cantante Jay. Y en ocasiones este boca a boca fue casi por casualidad, como relata Koko. «Tenía una amiga que necesitaba que la grabara para una especie de concurso online en el que había que subir una ‘dance cover’. Yo no tenía ni idea, pero ella me mandó el vídeo para que me hiciera una idea de lo que tenía que grabar y posteriormente editar. ‘Killing Me’ de iKON, ni más ni menos. Vi ese vídeo varias veces, llegué allí y las grabé. Edité el vídeo y mientras lo hacía casi me aprendí la coreografía, obviamente la canción ya no salía de mi cabeza y en los días posteriores no pude parar de escucharla. Y como todo en este mundo, una canción te lleva a otra, un grupo te lleva a otro, etc., etc… Hasta que encuentras cierto grupo/solista y dices, ya está, no hay marcha atrás. Lo que me hizo quedarme fue, básicamente, la dedicación, esfuerzo y sobre todo cariño que hay detrás de los artistas. Cómo valoran cada pequeño pasito hacia adelante». Para esta joven promesa del K-pop, esta revelación ha hecho que descubra «nuevas formas de pensar, nuevas ideas, nueva y bonita gente, y sobre todas las cosas, me ha hecho descubrirme mucho a mí misma».

Sphynx

ABC
Como tantos otros, los chicos y chicas de Nova Big Family llegaron al K-pop buceando en YouTube y quedaron prendados con las coreografías. Igual que Olga, otra participante a la que también le gustó mucho «cómo sonaba el idioma» la primera vez que lo escuchó. Por su parte, el dúo Sphynx asegura que lo que las conquistó fue su singularidad: «El concepto de ‘boyband’ y ‘girlband’ es muy diferente al de occidente: la música, las coreografías, los estilismos… incluso cómo promocionan sus canciones».

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